RORCUAL COMÚN (Balaenoptera physalus)

Es el segundo rorcual (suborden de los misticetos, también llamados ballenas o cetáceos con barbas) más grande del mundo, después de la ballena azul. Las hembras suelen medir entre 19 y 22 m (75 toneladas), aunque se han descrito individuos de 24 m en el Hemisferio Norte y 27.1 m en el Hemisferio Sur (120 toneladas). En general, los machos presentan un tamaño mas pequeño, unos 2 m inferiores a las hembras.

La razón de su pigmentación asimétrica de la mandíbula inferior (siendo muy oscura en el lado izquierdo y blanca en el lado derecho), única en cetáceos, todavía no se ha podido explicar.

Distribución
Su distribución es cosmopolita. Se encuentra en casi todos los océanos, normalmente de zonas templadas a zonas polares y menos frecuentemente en los trópicos. Es común avistar los rorcuales comunes en zonas costeras, pero también esta especie habita el mar abierto. En el Mediterráneo hay una población que se distingue genéticamente de la del Atlántico Norte.

Se alimentan de krill, pequeños peces (arenque, aguacioso, capelín) y cefalópodos que pueden capturar a más de 200m de profundidad. Con sus barbas (de 260 a 480), suspendidas al maxilar y de menos de 1m de longitud, filtran el alimento. En la parte ventral del cuerpo presentan de 50 a 100 largos surcos entre las aletas pectorales. Estos permiten aumentar la capacidad bucal y torácica cuando se despliegan al entrar agua y alimentos, recuperando su aspecto inicial, al expulsar el agua a través de las barbas, y su forma hidrodinámica.

Lo más frecuente es observarlos, bien en solitario o bien formando grupos no demasiado numerosos de 5 a 7 individuos como máximo, aunque en determinadas áreas de alimentación puedan concentrarse hasta el centenar de ejemplares.


Ciclo biológico
No se dispone de mucha información sobre la reproducción de esta especie ni si existen zonas específicas de apareamiento o de cría. Los machos alcanzan su madurez sexual con 17 m aproximadamente y las hembras con 18, a los 6-7 años de edad. El ciclo de reproducción es de dos a tres años. Tras un periodo de gestación de 11 a 12 meses nace una cría de 6 - 6.5 m y 1800-2700 kg. Las crías lactantes permanecen con sus madres los primeros 6 a 8 meses de su vida.

Los rorcuales comunes tienen una esperanza de vida de alrededor de 80 años.

Señales acústicas
Los rorcuales, al igual que todos los misticetos, no emiten clicks, sino unas vocalizaciones, en forma de cantos y llamadas (songs and calls) cuyo mecanismo de producción sigue siendo materia de estudio. Podría intervenir aquí, a diferencia de los odontocetos (cetáceos con dientes, como los delfines que carecen de cuerdas vocales) la laringe.

Dichas vocalizaciones en el caso de los rorcuales comuens se producen a muy baja frecuencia y por tanto pueden propagarse a lo largo de cientos de kilómetros, utilizando canales acústicos submarinos formados por las diferencias de salinidad y temperatura de las diferentes capas de agua.

Sus cantos se definen como secuencias de señales acústicas variadas que se producen en secuencias regulares. En general, las señales son producidas en intervalos de unos 7 a 26 segundos. Las señales acústicas de los cantos de los rorcuales comunes incluyen :

  • Pulsos individuales de unos 20 Hz.
  • Series irregulares de pulsos de 20 Hz.
  • Señales estereotipadas de 20 Hz llamadas bouts Pueden durar horas (hasta 32.5 h). Los intervalos entre pulsos de los bouts son muy regulares.
  • Secuencias repetitivas de pulsos de 20 Hz.
En la tabla siguiente se especifican los distintos tipos de llamadas producidos por los rorcuales comunes con sus características de frecuencia y nivel:

Tipo de señal Rango de frecuencias (Hz) Frecuencia cercana al máximo de energía (Hz) Nivel de fuente (dB re 1 uPa)

Moans (gemido) 16-750 20 160-190
Pulse (pulso) 40-75 -- --
Pulse (pulso) 18-25 20 --
Ragged pulse (pulso desigual) < 30 -- --
Rumble (estruendo, ruido sordo) -- < 30 --
Moans, down-sweeps (gemido descendiente) 14-118 20 160-190
Constant call (llamadas constantes) 20-40 -- --
Moans, tones, upsweeps (gemido ascendiente) 30-75 -- --
Rumble (desigual) 10-30 -- --

La función de las emisiones acústicas de los rorcuales entra sin lugar a dudas en el registro de la comunicación a larga distancia aunque no se conozca su mecanismo. Asimismo, se sospecha que podrían utilizarlas para orientarse en las profundidades, a través del eco que podría devolverle el relieve submarino.

Sin embargo, estas vocalizaciones se producen también en situación de cortejo y podrían estar asociadas a un mecanismo de atracción sexual por parte de los machos.

Escuchar al rorcual común

Flash
Grabación realizada en el Golfo de California en Marzo de 1999. Ha sido acelerada 10 veces respecto a la velocidad normal para permitir su audición con oído humano. Los pulsos dobles que se oyen pueden parecer debidos a reflexiones; son en realidad pulsos producidos en una cadencia pareada.

Flash
Los dos primeros pulsos de la grabación anterior están aquí reproducidos a velocidad normal. Para poder oír los sonidos de baja frecuencia (en este caso la mayor parte de la energía se concentra hasta 65 Hz) se necesitarán unos buenos altavoces o unos audífonos.
Las principales amenazas

Desde principios del s.XX hasta 1986, la principal amenaza que esta especie sufrió fue la caza a gran escala.

Actualmente, su caza está prohibida en todos los países, excepto en Islandia (desde 2003), donde se ha anunciado que se cazarán 9 rorcuales comunes hasta agosto del 2007. Sin embargo, todavía siguen presentes algunas amenazas como las colisiones con buques, la contaminación química y/o inorgánica y la contaminación acústica.

A pesar de ser un animal de natación veloz (puede alcanzar más de 30 km/h) las colisiones con buques son una causa común de muerte, en particular en el Mediterráneo.

Imagen de un rorcual común de 13m varado en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), el 23 de febrero de 2007. Esta misma semana, se encontraron dos otros ejemplares de esta misma especie en otros puntos de las costas españolas. La muerte de los tres ejemplares fue aparentemente producida por colisión.

El papel fundamental de esta especie en la cadena alimenticia se ve amenazado: el desplazamiento de un área determinada o la extinción de una población correspondería con un desequilibrio generalizado e irreversible de todo el ecosistema, ya que supondría la multiplicación incontrolada de sus presas.

Valorar el impacto real de las perturbaciones antropogénicas en los cetáceos en general, así como los traumas que de ella se derivan, no es una tarea trivial. Requiere un esfuerzo continuo de investigación, la combinación de muchas disciplinas científicas y la participación activa de la sociedad que, con su colaboración, convierte la conservación de los cetáceos en paso obligado para devolver al mar su equilibrio natural.

Imágenes